miércoles, 12 de marzo de 2014

Receta de pasta con salchichas y espinacas

La pasta es una de esas comidas que deja campo abierto a la imaginación. Cocer pasta es una de las cosas más sencillas que existen y además tiene un sabor neutro que permite combinarlo con multitud de alimentos como carne, pollo, pescado o verduras.

En esta ocasión se va a preparar una receta de pasta con verduras, salchichas y algo de salsa para que no quede muy seca. La elección del tipo de pasta es, como siempre, al gusto. Hay gente a la que le gustan los espaguetis, a otros los macarrones, espirales de espinacas, pasta tricolor... hay una gran variedad y cualquiera que se elija será la acertada. Incluso se puede usar pasta de huevo o fresca, aunque la forma de cocinar la fresca varía sustancialmente y debe seguirse las instrucciones del envase.

Los ingredientes

Para 4 personas usaremos 500 gramos de pasta de sémola (espaguetis, macarrones, al gusto), 2 cebollas, 1 zanahoria grande, medio pimiento rojo, unos 300 gramos de espinacas cortadas, champiñones de lata o frescos, y salsa curry-kétchup.

Dependiendo de los platos, con 500 gramos de pasta comen más de cuatro personas, sobre todo si se toma un primer plato. En cuanto a la salsa curry-kétchup, suele encontrarse en la zona de productos alemanes de los supermercados, pero puede elaborarse de forma aproximada con kétchup normal, curry en polvo y azúcar.

Preparando la pasta

Hervir la pasta se puede hacer en cualquier momento, dependiendo de la disponibilidad

de fuegos que tengamos. Para hervir la pasta solo hace falta agua, sal y si queremos una hoja de laurel. No es recomendable incorporar aceite cuando se hierve, pero cada uno tiene sus costumbres. El tiempo de cocción dependerá del tipo de pasta y suele venir indicado en el propio paquete.

Una vez la pasta ha sido hervida y escurrida, si no se va a consumir al instante, se le puede incorporar un poco de aceite de oliva o mantequilla, para evitar que se peguen los unos a los otros a medida que se enfríen.

Haciendo la salsa

Para hacer la salsa, lo primer es pelar las cebollas y poner un caldero plano alto a calentar. Si es de tipo AMC se pone al fuego sin aceite hasta que esté caliente, si no se pone un poco de aceite en el fondo a fuego medio. Se pican las cebollas, quitando la capa dura exterior, y se dejan a fuego medio unos 2 o 3 minutos. A continuación añadimos los pimientos, también picados. La forma de picar las cebollas y pimientos es al gusto.

Mientras se van haciendo las cebollas con los pimientos, picamos la zanahoria en rodajas de 1 centímetro de grosor y cada rodaja en cuatro. Las incorporamos la cebolla y mantenemos 2 o 3 minutos más a fuego medio. Si los champiñones son frescos, los añadimos a continuación, lavados y cortados en rodajas. En caso de ser de lata, los incorporaremos tras las espinacas.

Las espinacas nos la podemos encontrar en el lineal en ramillete o ya cortadas y lavadas. Si se compran ya cortadas y lavadas, se van incorporando a la mezcla anterior. La recomendación es hacerlo poco a poco, puesto que 300 gramos de espinacas en crudo abultan mucho y se corre el peligro que se caigan del caldero. Si las espinacas se compran en ramillete, habrá que cortarles la parte inferior, limpiarlas, lavarlas y cortarlas horizontalmente, unos dos dedos de grosor.

Finalizando la salsa

Una vez estén las espinacas reducidas de volumen y de color verde oscuro, añadimos unos 50ml de curry-kétchup. Aproximadamente son 5 cucharadas soperas. Se puede añadir más salsa si la queremos más densa, pero el sabor será más fuerte.

En caso de no tener curry-kétchup, se cogen 5 cucharadas de kétchup, media cucharadita de curry en polvo y media de azúcar y se calienta aparte, para que el azúcar se integre bien. Se revuelve bien y se añade a la mezcla de espinacas.

Finalmente, se cortan las salchichas en ruedas o picadas a modo de carne de hamburguesa, según se quiera. Como las salchichas vienen ya cocinadas, solo es necesario que se integren bien en la salsa y cojan temperatura, unos 2 o 3 minutos más a fuego medio. Se rectifica al gusto con sal y pimienta. Una vez realizado esto ya se puede comer.

El resultado es una salsa un poco picante y a la vez con un toque dulzón de fondo. Una mezcla muy interesante y diferente.

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